Todo el fin es un nuevo inicio

Era octubre de 2002.

Lo que más me impactó en aquel momento de la vida fue haber visto el sentimiento de miedo estampado en el rostro de adultos.

Nunca había visto a adultos asustados. Sabes cómo es, el niño sólo percibe la fragilidad de la vida cuando deja de ser niño.

Para ellos, era el fin.

Pero también era un inicio de algo sin precedentes en Brasil.

¿Podría haber sido diferente? Sí, pero la historia narra lo que fue, no lo que podría haber sido.

Luiz Inacio Lula da Silva era elegido presidente de la república por primera vez, llevando consigo el símbolo de ser el primer representante del estrato más desfavorecido de la población a asumir el Poder Ejecutivo Federal.

En el aire, ese sentimiento de "miedo a lo nuevo" y en el auge de mis 11 años de edad escuchaba que el dólar ya bordeaba la casa de los R $ 4,00.

No comprendía la razón de esas cosas, pero ya tenía un cierto apego a los números. Si lo que era dos semanas pasada de repente se volvió cuatro, algo debe ser extraño.

Lo que estaba por venir nadie sabía.

Pero analizando los hechos a la posteriori, es fácil para cualquiera decir que era obvio y que todo lo que vino a suceder, sucedería de hecho. El futuro es totalmente opaco, pero los profetas dicen que lo que pasó era obvio.

Antes de la toma de posesión, vino la famosa carta a los brasileños. En ella, Lula prometía no discontinuando la gestión anterior y se comprometió a no incumplir contratos con el sector financiero.

Lo que viene después es historia.

El giro económico de China sacó las exportaciones brasileñas y nuestras empresas productoras de commodities crecieron exponencialmente en un período de menos de 5 años. El presidente venezolano, Hugo Chávez.

En Brasil, vinieron los programas sociales, el mercado de consumo despejó y el mercado inmobiliario surfeó la ola.

El Cristo Redentor apareció despegando en la portada de la británica The Economist.

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Nos volvemos sede de la Copa del Mundo de 2014 y de las Olimpiadas de 2016.

Llegamos a la posición de la sexta economía del mundo.

Recibimos el sello de país bueno pagador por las agencias de crédito internacional, el famoso grado de inversión.

La bolsa salió de 10 mil puntos de aquel octubre de 2002 para llegar a 73 mil en 2008.e665fb63cb2f46ed663304289359453a

Algunas empresas tuvieron el precio de sus acciones multiplicándose en más de 40x en el período.

Vino la crisis en Estados Unidos en 2008. Nos recuperamos rápido en 2010. La economía creció un 7,5% en un solo año.

Pero a mediados de 2012 pasamos a dar señales de estancamiento.

Y como ya dije, lo que viene después es historia.

De vuelta el sentimiento de miedo e incertidumbre.

Dólar de nuevo golpeando la casa de los R $ 4,00 y el sentimiento de "miedo a lo nuevo".

Pero no hay nada nuevo en eso.

Estos son los ciclos: en todo fin, hay un nuevo comienzo.

Así como nuestras vidas, la economía pasa por ciclos que son guiados por sentimientos de miedo y euforia.

Y el fin de la historia es el mismo: quien actúa cuando hay miedo, sale victorioso cuando hay euforia; que actúa cuando hay euforia, sucumbe cuando hay miedo.

Hoy, las señales son muy similares a las de octubre de 2002.

No por casualidad, creo que estamos ante el inicio de un Super Ciclo de valorización de la bolsa de valores.

No veo caras de optimismo y no creo que el Cristo Redentor aparecerá en la portada de The Economist dentro de 5 años.

Pero está bien. En 2002 nadie esperaba nada de eso y la realidad se impuso, independiente de la sigla electa.

La semana pasada el Consejo Monetario Nacional (CMN) redujo la meta de inflación al 3,75% a partir de 2021. Para 2019 y 2020, la meta es del 4%. Recordando que ahora las bandas de tolerancia, para más o para menos, son de 1,5 punto porcentual. Me pareció un poco audaz y no sé si es muy creíble. El costo de ello debe ser el mantenimiento de las tasas de interés más altas por algunos años más en las tierras tupiniquins.

Las oportunidades como estas de un Super Ciclo no pueden quedar escondidas, restringidas a unos pocos.

Esta vez, el GuiaInvest fue más lejos y encontró un socio en esa batalla de esparcir para todos el surgimiento de un Super Ciclo de valorización de la Bolsa de Valores.

En asociación con la InfoMoney, el mayor portal de información financiera de Brasil, creamos Taller de Super Ciclo.

En ese taller, nuestro glorioso André Fogaça explica junto con Thiago Salomão, editor jefe de InfoMoney, porque estamos ante esta oportunidad única de ganar mucho dinero en la bolsa.

Bueno, el André dispensa presentaciones. Pero para quien no lo sabe, Thiago Salomón es el creador de la cartera InfoMoney y su historial de recomendaciones es de dar envidia en mucho financiador gracioso.

Sugiero fuertemente que usted vea ese chatear entre esos gigantes.

Usted puede participar gratuitamente hasta el día 11/07.

Un abrazo y hasta la semana que viene.

Ps .: bueno, ver el canino recuperando el fútbol convincente contra México. Viernes va a ser día de maldad. Todo foco en mandar de vuelta a casa esa que dicen ser la "gran generación belga" que nunca ganó ni campeonato de barrio.

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